sábado, 9 de abril de 2011
Sin él
Me pasa cuando me quedo sola, cuando en mi cuarto hay canciones de esas que se te meten por las venas y las cortinas continúan abajo evitandole la entrada al sol; cuando no hay nadie alrededor y sé que por la noche volveré al mismo momento, ahí es cuando sucede, cuando hasta el miedo surge, porque se me despierta, me cosquillea, hasta ríe malevolamente; ese pequeño demonio que me vive en las entrañas; ese que siempre cubro con ruido, ruido y más ruido para no oírle; ese que me provoca náuseas , sudor frío y navajas con Sangre; el mismo que me ganará algún día. Lo descubro así y me quedo muda, temblando y ni hago nada hasta que llega alguien, quien sea, y rompe la atmósfera, quiebra tan difícil momento y le hace volver a su escondite con sólo cruzar la puerta. Entonces sonrio, suspiro y limpio el sudor frío de la frente, y hago como que no pasa nada, entonces me marcho, me voy a continuar con mi día, engañándome a medias, porque siempre a cada hora recuerdo lo ocurrido y comienzo a planear, a idear que hacer cuando ande de vuelta al mismo sitio, a la misma soledad, para que no venga, para no darle oportunidad de aparecer, porque no me gusta, porque me hace llorar, porque me vuelvo niña, niña triste y apaleada cuando él aparece.
Soy él
Se siente parecido a la llegada de la tranquilidad y al unísono una laguna de llanto con tristeza como a punto de inundar todo. Se percibe al llanto aferrado a la "nada" para no salir furioso, todo mojado de tristeza, hijo de la soledad, reducto de la Sangre, Sangre naciente del Amor, del Amor tan despiadado con ese corazón suyo que no consigue la felicidad. Así deja a mi ser, sin poder dormir. Loco, casi loco de tanto eco, de tantos centímetros de sábana helados, congelados del vacío. Recordando, sólo eso, extrañando como parece que sera ese su destino, siempre extrañar. Sola, tan sola ella, tan siempre sola. Tantas veces enamorada; tantas veces esperando ya no a uno, al Amor mismo; tantas, muchas. Adolecida, con dolor de hombre, con heridas de abandono, con la vida triste.
lunes, 11 de octubre de 2010
Lo de siempre
Me duele la cabeza y siento al sueño batirse a duelo con el aferrado deseo, aferrado y masoquista deseo de no entregarme al sueñar, de permanecer penosamente despierta en una hora donde nada hago, porque ni pensar hábilmente consigo.
Me froto la cara, hago gestos y relamo mis labios una y otra vez.
Me condena una mezcla de recuerods inescrutables, sin pies ni manos, anacrónicos y sin ningún tiempo, ni siquiera una certeza de veracidad; se me licuan en la cabeza enredados con los deseos, deseos que de la misma manera son amorfos y nada legibles.
Esta soledad comienza a dañar mi razón y más aún mi descanso.
Me froto la cara, hago gestos y relamo mis labios una y otra vez.
Me condena una mezcla de recuerods inescrutables, sin pies ni manos, anacrónicos y sin ningún tiempo, ni siquiera una certeza de veracidad; se me licuan en la cabeza enredados con los deseos, deseos que de la misma manera son amorfos y nada legibles.
Esta soledad comienza a dañar mi razón y más aún mi descanso.
He pensado en ti
He pensado en ti
estos días con sus noches
He soñado contigo
sueños lucidos y subconscientes
He deseado me hagas el amor
una y dos veces
Necesito éso,
que me hagas el amor
que me hagas amor
así pausado,
suave,
amorosamente
pedazo a pedazo
Poco más de ti
para que hagas mucho más de mí
Abrázame
estos días con sus noches
He soñado contigo
sueños lucidos y subconscientes
He deseado me hagas el amor
una y dos veces
Necesito éso,
que me hagas el amor
que me hagas amor
así pausado,
suave,
amorosamente
pedazo a pedazo
Poco más de ti
para que hagas mucho más de mí
Abrázame
Yo me acuerdo bien
Recordé en medio de la cocina aquel amor, aquella vez.
Estuve muy enamorada, con un amor casi adolescente todavía y es que en realidad mi corazón era muy joven aún.
Recuerdo bien y hasta siento el sentimiento; me recuerdo la sonrisa, esa inagotable energía que me hacía correr de aquí para allá, porque era feliz, porque andaba dopada de amor, llena de amor hasta el último de los cabellos.
Recuerdo ese insomnio de emoción, esos sueños de locura y ávidos de pasión; también recuerdo a esa maldita necesidad casi incontrolable de ti, de sentir no poder respirar sin ti, esa ansiedad que picaba mi piel de tanto amor, porque era mucho amor, era demasiado amor, tanto amor que no me cabía en las entrañas, que se me desbordaba y entonces se me hacían nudo los intestitno, se me acalambraban los dedos y en verdad me faltaba el aire; la piel se abría y la sangre roja roja, roja y muy espesa escurria hasta devolverme a la paz, a las mariposas estomacales, a lo bonito que tenía estar enamorada.
Fue después de ti, de ese enamoramiento desmedido que no he vuelto a enamorarme.
Estuve muy enamorada, con un amor casi adolescente todavía y es que en realidad mi corazón era muy joven aún.
Recuerdo bien y hasta siento el sentimiento; me recuerdo la sonrisa, esa inagotable energía que me hacía correr de aquí para allá, porque era feliz, porque andaba dopada de amor, llena de amor hasta el último de los cabellos.
Recuerdo ese insomnio de emoción, esos sueños de locura y ávidos de pasión; también recuerdo a esa maldita necesidad casi incontrolable de ti, de sentir no poder respirar sin ti, esa ansiedad que picaba mi piel de tanto amor, porque era mucho amor, era demasiado amor, tanto amor que no me cabía en las entrañas, que se me desbordaba y entonces se me hacían nudo los intestitno, se me acalambraban los dedos y en verdad me faltaba el aire; la piel se abría y la sangre roja roja, roja y muy espesa escurria hasta devolverme a la paz, a las mariposas estomacales, a lo bonito que tenía estar enamorada.
Fue después de ti, de ese enamoramiento desmedido que no he vuelto a enamorarme.
domingo, 1 de agosto de 2010
Mirarlo despierta
Hazme el amor ráfaga estúpida, psique imaginativa ensoñada. Vuelve a ésta, que es la única que tenemos, que respiro con cada orgasmo que me pones en la boca. Salte de allí, divorciate de las sábanas, húndete tanto como puedas a esta realidad, en esta verdad que peca de antónima. Dame todo eso que no puedo oler ni compartir. Premoiciones volubles entréguenme la medula mágica.
martes, 16 de marzo de 2010
Vino 21Ene10
Fue entonces que recordé lo feo que es necesitar porque había andado como olvidada, o mejor dicho negándome la necesidad pero al segundo también recordé porque le cerraba la puerta y es que sientes como si te caminara un escarabajo las entrañas mordisqueando todo y como que uno ya no puede dormir, ni comer, ni hacer bien anda, y nidan ganas de nada. Entonces digo no, no hay que llorar, por lo menos esta noche. Luego viene el dolor de cabeza y masticar chicle para que se olvide. Sí, es bien feo recordar los besos y sentir esa nausea desde la boca estomacal, no una nausea de asco, de esas ansiosas, esas que hasta marean.
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